III Curso de Aikido en Cartagena
12/11/11… Día 2
Como sabéis, ayer se inició el III Curso de Aikido en Cartagena impartido por Diego Espinosa Sensei. La primera clase fue muy especial, porque sirvió para inaugurar el nuevo dojo que José Manuel y Pepe han abierto en pleno centro de Cartagena. Su nombre es Fudo-Shin y les ha quedado fantástico. Aunque todavía quieren darle los últimos retoques, la verdad es que ya está completamente funcional y en él se imparten clases de aikido y meditación zen a diario. El aspecto es muy bonito, recordando el tatami al dojo de Shingu, pues es rectangular, con el kamiza al fondo y lona blanca cubriendo sus piezas. En el pasillo que lleva al tatami, a unos dos metros y medio de altura, han colocado un techado de madera compuesto de caña, y en la cristalera de la calle se puede leer “Asociación Cultural Fudo-Shin – Centro de Aikido Cartagena – Kumano Juku España”. En cuanto a la sala de práctica mide unos quince metros por cinco y tiene las paredes laminadas con madera clarita hasta media altura, lo cual, además de darle un aspecto muy bueno, le proporciona claridad y un toque tradicional pero a la vez mediterráneo. Por supuesto, y como todo el suelo es de parqué, hay que descalzarse nada más entrar en e dojo. Y como última cosa lo más importante: el kamiza. También sobre madera, aunque con listones de mayor altura y dominando el tatami, se puede ver un kanji de Aikido enmarcado, así como dos fotos, una de O’Sensei y otra de Hikitsuchi Sensei, una a cada lado del kanji. Además de un conjunto floral y un recipiente ovalado con arena como inciensario, cierran el kamiza dos kanjis de Anno Sensei, uno a la izquierda y otro a la derecha del mismo. Así pues, la primera clase de este cursillo sirvió para “bautizar” este nuevo Dojo de la familia. Le dedicamos la clase y el “Shin Kokyu” para que, según palabras de Diego Sensei “esa energía le dé empuje suficiente para afrontar con fuerza muchos años de Aikido”. Así mismo, Diego Sensei quiso obsequiar al dojo con un regalo muy especial: un kanji de Hikitsuchi Sensei, el último que le quedaba… Ciertamente es como un tesoro, pues ya son prácticamente imposibles de conseguir. La caligrafía expresa “Luz Divina”. Deseamos de todo corazón que esa Luz Divina les acompañe y les guíe en la búsqueda del Aikido de O’Sensei.
11/11/11… Día 1
III Curso de Aikido en Cartagena
Va a empezar otro curso de Aikido. Los que pudimos asistir a los dos grandes cursos que impartió Ishimoto Sensei en España estoy seguro de que todavía estamos reflexionando y asimilando todo lo que nos ha dado, que ha sido mucho. Y es que así es esta “escuela”: te da mucho, pero también espera mucho. Eso significa que no vale invitarlos a venir y ya está (que dicho sea de paso, sin una relación previa con Japón, con Kumano Juku, no serviría de nada), sino que esperan ver un compromiso, un trabajo, una dedicación… Eso es porque estos maestros, algunos de los cuales han practicado con O’Sensei, han convivido con O’Sensei, no son meros “practicantes” o simples profesores de “supermercado”. Son Aikidokas, con “A” mayúscula. Viven el Aikido, sienten el Aikido, y en gran parte “entienden” el Aikido, el mensaje que O’Sensei dejó tras este estupendo arte marcial. En definitiva, conocen el Espíritu del Aikido, aquéllo para lo que fue creado, aquéllo que realmente “Es”. Y es tal vez por eso, porque lo ven, porque lo saben, porque se dan cuenta de la verdadera importancia que tiene o debería tener ese mensaje, ese “descubrimiento”, que defienden y protegen ese espíritu. Y es una responsabilidad que no venden por nada, que no cambian por nada… Ni por dinero, ni por más alumnos, ni por fama o reconocimiento, ni por asuntos “políticos” o posiciones de poder dentro de la “estructura” del aikido… Es una línea abierta sí, pero no a cualquier precio. Kumano Juku PROTEGE el Espíritu del Aikido de O’Sensei. Cualquiera puede practicar, sí, pero ya sabe lo que se espera de él. Y no es sólo una declaración de intenciones: esperan resultados. Esperan que trabajes, que estudies, que profundices en la práctica de Aikido, que practiques la COHERENCIA entre lo que dices y lo que haces, porque no todas las formas van en la misma dirección, igual que no todos los caminos te llevan al mismo lugar. Está claro que no siempre sale, si fuera así seríamos décimos dan y no habría nada que estudiar. ¿Por qué se estudia? Porque todavía se cometen errores, porque estamos en camino, así que nadie espera la perfección. Lo que se espera es la actitud, el trabajo y la humildad. Y no es sólo una humildad aparente, del tipo “yo no sé nada” o “tengo mucho que aprender”, sino una humildad de autocrítica, de sincera disposición a recibir, de “vaciar la taza”. Todos estamos de acuerdo en que la caligrafía “DO” significa camino, vía. Sin embargo… ¿cuántos nos paramos a pensar que “camino” implica “caminar”, “cambiar”, “avanzar”, y que eso a su vez conlleva crítica, reflexión, y a veces, hasta cambio de dirección? Y de esos, que ya de por sí seguro que son pocos… ¿cuántos caen en la cuenta de que, para “avanzar”, para “evolucionar”, hace falta “vaciar la taza” para que quepan las nuevas experiencias? La mayoría estamos convencidos de que lo que hacemos está bien. Nos cuesta, obviamente, “negar” todos los años de práctica y pensar que todo lo que hemos hecho está mal. Y eso es así porque lo planteamos desde una perspectiva negativa. Eso, efectivamente, es un error. Claro que no está todo mal. Igual que, de todo lo que hemos hecho, seguro que tampoco está todo bien. “Vaciar la taza” no significa “tirarlo todo a la basura y volver a empezar”, sino, con lo que soy, con lo que tengo, dejar abierto de forma sincera el corazón para seguir avanzando, sin miedo a que eso pueda desembocar en el inicio de una etapa nueva. Y no hay que caer en el error de acabar pensando “vaya, perdí el tiempo…” ¡No! Esa etapa, esos pasos, te han llevado hasta aquí… Ahora es el momento de emprender una nueva, igual que algún día será el momento de acabar ésta… Si no lo hacemos así, si escuchamos valorando o juzgando desde lo que sabemos, no aprendemos realmente. Sólo tendremos una ligera toma de contacto con lo que el maestro nos quiere dar, porque con el prisma de nuestra “sabiduría” hacemos “pasar” por nuestro propio rasero algo para lo que en realidad no tenemos molde, ya que son experiencias nuevas… Es como si, con la taza llena, echamos más líquido… Así no conseguimos que se llene, sólo que lo nuevo que llega se derrame… Pero esto es lo que exige esta escuela. Requiere tu compromiso, tu esfuerzo, tu dedicación… En estos tiempos en los que nadie se compromete con nada y en los que el significado de la palabra “compromiso” sólo llega hasta donde puedes estirar el brazo sin levantarte del sofá (y a veces ni eso) resulta que se nos pide que estemos atentos, que estudiemos, que nos comprometamos y que no traicionemos el mensaje de O’Sensei, el Espíritu del Fundador, que no lo abandonemos y que estemos alerta en todo momento para evitar desviarnos, ya que el mensaje es demasiado importante. Espero que todos, en este nuevo curso que empieza y sobre todo en nuestra práctica diaria, tengamos la fuerza y la autocrítica para hacernos la pregunta de si vamos en la dirección de O’Sensei, si le investigo, si tengo la valentía de cuestionarme a mí mismo, si soy capaz de dejarme guiar, o si simplemente sigo haciendo lo de siempre.
Bienvenidos todos al III Curso de Aikido en Cartagena.
“El espíritu más cercano a O’Sensei está en Kumano”, Ishimoto Tomio Sensei, 8º dan, alumno directo de O’Sensei, Shihan-bu-cho (jefe de instructores) del dojo de Shingu.
Eso para que vayáis viendo de qué va el tema. Pero dejaremos los detalles para otro día, que hoy es muy tarde (02:45 horas). Además, no quiero aburriros con una explicación demasiado larga de la cena de hoy…
El día ha empezado recogiendo a Diego Sensei, Xisco Sensei y Fuku Sensei en el aeropuerto sobre las 9 de la mañana. Tras recoger los coches nos hemos desplazado hasta el hotel. Tal y como ya sabíamos, cumplía con las expectativas. Tras dejar las maletas, el Kamiza y algunos bultos más nos vamos a Villaviciosa de Odón, al Centro de Tecnificación de la Federación Madrileña de Judo y Deportes Asociados. Bueno, el complejo es impresionante. Las instalaciones huelen a nuevo, el tatami, increíble… Más de 1.400 metros cuadrados divididos en tres partes por cortinas a nuestra disposición, de los que sólo hemos solicitado 2/3 partes, que nos bastan y nos sobran… Es decir, casi 900 metros cuadrados… Una barbaridad. Megafonía de calidad, vestuarios con “acceso directo” al tatami, unas gradas fabulosas, un aparcamiento inmenso… Quiero aprovechar para dar la gracias una vez más a Felipe Amador y a Juan Ramón Carmena por habernos conseguido estas magníficas instalaciones. La verdad es que superan todas nuestras expectativas. También destacar el más que excelente trato que nos ha brindado su director, Antonio Sánchez: además de enseñarnos todo el complejo nos ha puesto todo tipo de facilidades a nivel organizativo, así que sin duda disfrutaremos de un magnífico cursillo.
Tras comer y repasar un poco puntos de la organización, hemos vuelto al aeropuerto de Madrid-Barajas a recoger a Ishimoto Sensei y sus acompañantes, los cuales han tenido un buen viaje y llegaban con muy buen humor.
Como ya eran prácticamente las 21:30, sólo quedaba llegar al hotel y cenar un poquito. La cena ha sido de menú en el propio hotel, y ha estado bastante bien de calidad y precio. Pero ya, y eso que sólo ha sido el primer día, el Sensei ha dicho cosas muy muy interesantes, de esas cosas que son un privilegio oír y que sabes que ya, quieras o no, forman parte de la historia, no sólo por lo que dice, sino por quién lo dice. Las explicaciones de por qué el espíritu más cercano a O’Sensei está en Kumano, de por qué allí el estilo de Aikido que se practica es el que O’Sensei dejó, de algunas palabras que decía el fundador y de por qué es tan importante difundir este Aikido quedarán para otro día u otro artículo. Lo que está claro es que será mucho más que interesante recibir una experiencia así de alguien tan especial. Ojalá todos pudieran ver la importancia y el privilegio de poder recibir algo así y nos acompañaran en en cursillo. Lo que está claro es que los que vengan no se van a arrepentir, porque ya ha dejado claro que viene a dar mucho… Será un cursillo apasionante.
Mañana estaremos de excursión por Toledo. Se nos une a la expedición David Molero, delegado de Aikido por la Paz en Madrid y miembro de la organización de este cursillo, así como profesor del grupo de Aikido de Valdemoro. Seguro que será un día interesante… Os iremos informando. Un saludo.
Nos despertamos y sobre las 08:30 vamos a desayunar. La clase empieza a las 10, así que no hay prisa. Tras charlar un poco y tomar unos cafés o similares y unas napolitanas de chocolate partimos hacia el polideportivo en donde se celebra el cursillo. Hoy toca bo. Ya os digo que Tasaka Sensei no es la primera vez que coge uno. Como sabéis, es 5º Dan en Masakatsu Bo Jutsu (el bo del Fundador creado especialmente para Aikido) pero no le cuesta nada empezar de cero. Nos enseña incluso cómo ponerlo desde la posición de shizen tai sobre nuestra cadera. Tsuki, ushiro tsuki, Yokomen, Gyaku Yokomen… practicamos suburis de todos ellos, primero de forma lineal y luego con movimiento libre, en todas direcciones. Buena parte de la clase se va en ello. Luego hacemos algunas técnicas (todas de control) muy interesantes en las que poner en práctica las experiencias con el bo, la forma de mover, de coger y de atraer hacia la cadera. Antes de acabar la clase, Axel Sensei nos comenta a todos que por la tarde, después de la clase, habrá una exhibición del grupo de Beauvoir-sur-Mer con el fin de recoger fondos para Unicef Japón, y que los profesores de todos los grupos están invitados a realizar unos minutos de demostración si les apetece colaborar.
La tarde transcurrió con normalidad y sin nada especial que comentar, salvo que seguimos con técnicas y puntualizamos varios puntos importantes de cada una de ellas, como por ejemplo en ushiro ryote dori kokyu nage, que comentó un par de detalles muy interesantes, como la forma de girar las manos y la cadera. Tras acabar empezaron las demostraciones, y los primeros fueron 2 parejas de Aikido juvenil de Beauvoir, todos cinturones blancos. Tras ellos Axel en primer lugar y los profesores Jean Charles, Didier, Jean Michel, unas japonesas que acompañaban a Tasaka Sensei y Diego hicieron su colaboración por la causa para disfrute del público. Al acabar Tasaka Sensei hizo una pequeña demostración y explicó a los asistentes qué es Aikido, su origen y su evolución, y se disculpó por las molestias que el pueblo japonés está causando al mundo. Con ello acabó un acto bonito que servirá para echar una mano a nuestros amigos japoneses, que sin duda pasan unos malos momentos.
A las 20 horas, como cada año, estábamos invitados al “Sayonara Party“, al que colaboramos con tres botellitas de vino español, un queso y una sobrasada mallorquina (que tuvo un éxito inmediato). También aprovechamos para darle a Madame Tasaka una botellita de aceite de gran calidad, y a Axel y a Tasaka Sensei unas botella de vino reserva que prometían ser muy buenas. Destacar que entre los compañeros que se sentaron a nuestro lado provocó un gran interés la ONG Aikido por la Paz, así que aprovechamos para enseñar un poquito el último viaje al Congo (en revista y fotos) y la revista del proyecto “Puente de plata”, que hermana los caminos de peregrinaje de Kumano Kodo y el Camino de Santiago. Además, Axel nos invitó a comer al día siguiente en su casa para presentar la ONG a Tasaka Sensei y discutir otros temas de interés que hacía tiempo que llevaban en marcha.
Y cuando nos acabamos la comida, nos fuimos a dormir…
Lo primero pedir disculpas porque debido a las prisas el artículo de esta mañana no quedó tan bien como hubiera gustado. Lo segundo, decir que una vez que sales de España la verdad es que las paradas “gastronómicas” pierden su interés y colorido (y además, el idioma), así que paramos sólo una vez para comer (y tuvimos suerte de que el sitio fue bonito y comimos bastante bien comparado con lo que nos esperábamos). Sin novedad y habiendo recorrido en total 1100 kilómetros en coche llegamos a Beauvoir-sur-Mer con una horita y poco de margen para el inicio del curso, así que todo perfecto. El hotel no está nada mal (y está a cinco minutos caminando del famoso hotel en el que Chema casi muere el primer año y en el que el dueño daba más miedo que el hombre del saco), y sinceramente creemos que es lo mejor que hay en muchos kilómetros a la redonda.
Vamos a la clase y Tasaka Sensei, tras pedir perdón por su estado de ánimo que es un poco triste debido la situación de Japón, dice que intentará enseñar lo mejor que pueda y estamos gran parte de la clase con el ken. Las explicaciones son desde lo más básico hasta niveles de detalle asombrosos. Explica durante mucho tiempo cómo hacer shomen, pero no a para hacer un shomen perfecto a nivel técnico, sino para comprender cómo generar el movimiento que luego nos debería acompañar en toda la práctica de Aikido. Y la verdad es que el estudio es muy complicado, porque debe hacerse sin ninguna tensión ni en manos, ni muñecas, ni codos, ni hombros… pero debe salir, como una “explosión” desde dentro de tu cuerpo, que es donde nace, hacia todas direcciones… y todo de una postura de total estabilidad y sobre todo, con el cuerpo muy recto “como si la cabeza estuviera unida con el cielo”, decía Tasaka Sensei. Durante todo el cursillo está repitiendo mucho el tema de estar muy recto, con el cuerpo bien derecho y los hombros como “abiertos”, es decir, no “hacia dentro”, no hacia “el centro del cuerpo” (es difícil de explicar sin verlo). Es como la posición que cogerían si estuvieras en medio del campo y respiraras profundamente el aire fresco. La clase se pasa rapidísimo, tanto que apenas hacemos esto, tai no henko y kokyu ho, y ya no hay tiempo para más.
Para finalizar tomamos unas cervecitas en el bar, y una curiosidad: resulta que para cenar decidimos tomar unas pizzas que están muy bien de precio y allí pedimos algo de bebida. La respuesta es que no tienen, que hemos de ir al bar de delante a tomarlas. Bien, vamos para allá mientras las hacen y pedimos unas patatillas o algo para picar y nos dicen que no tienen, que hay que ir a la pizzería a buscarlas y que lo que compremos podemos traerlo allí para tomarlo con la bebida. Parece ser que entre los establecimientos se apoyan y lo que vende uno no lo vende el otro… Así que acabamos tomando las pizzas en el bar con unos refrescos y unas cervecitas… Y bueno. como luego nos apetecía seguir hablando de Aikido pues fuimos a la habitación y, con unas barras de pan, un poco de tomate de ramillete, un queso curado y una botellita de vino, decidimos cenar por segunda vez… que no se diga…
Bonne nuit a tout le monde!
(perdón, pero aparte de que la cobertura de red es horrible, nos quedamos sin internet intermitentemente… al parecer, no sólo pasa en el Congo…)
Bien, hoy es 25 de marzo de 2011, lo que significa que nos queda todo el día de ayer por contaros, así que vamos allá:
Nos encontramos en el aeropuerto de Madrid-Barajas sobre las 9 de la mañana. Después de un desayuno ligerito en el aeropuerto mientras esperamos que nos preparen el coche, partimos hacia Irún con la idea de hacer un viaje relajado, tranquilo y sin prisas, disfrutando del camino. Claro, con tanta relajación a Xisco Sensei se le ocurre que deberíamos parar tranquilamente en Aranda de Duero a comer un cochinillo…. Pero qué gran idea… continuamos el viaje (por supuesto hablando de Aikido, como siempre) y cuando nos vamos aproximando a Aranda de Duero, como son más o menos las 12 Xisco se lo vuelve a replantear y piensa que no es buena idea porque es demasiado pronto… vaya, ahora que nos habíamos ilusionado con el cochinillo… así que replantea que podemos parar en Aranda y tomar unas tapitas de queso con un vinito y luego parar en Burgos y allí comer un corderito o algo así… Jo, cada vez que Xisco Sensei abre la boca aprendo algo…
Así que dicho y hecho! los pinchos de Aranda de Duero fantásticos (nos hemos quedado con el sitio por si hay que repetir) y el lugar muy bonito. En las fotos que colgaremos podréis ver de qué iba la cosa concretamente, pero deciros que, especialmente, las de setas con jamón y berenjena con pimientito estaban excelentes… (ah, yo bebí un sprite… lo del vinito, para los que no conducen )
Después de la pausa, y tras esos 130 kilómetros más o menos, nos quedan casi otros tantos para Burgos, próxima parada. Visitamos un poco el centro de la ciudad y por supuesto la Catedral de Burgos. Es una construcción fantástica, espectacular, considerada Patrimonio de la Humanidad… y se lo merece (también tendréis fotos ) Sin embargo, debido a los precios del cochinillo y el cordero (es cierto, todas las personas nos recomendaban ese sitio y estaba a pie de catedral, pero no podíamos gastarnos todo el presupuesto del viaje en una comida, jajaja), pues nos hicimos unas raciones de morcillita de burgos, de habas con jamón y de verduras “tempurizadas” que estuvieron muy muy bien (y con postre y todo apenas salimos a 10 euros ). Sin novedad llegamos a Irún tras 3 horitas más (y otra paradita, por supuesto) y nos vamos a cenar…. esta vez sí: chuletitas de cordero lechal con pimientitos de padrón, un vinito, postre, unos entrantes… en fin, cogiendo fuerzas para el cursillo (no todo va a ser como en el Congo no? ) y después de una entretenida velada de Aikido y gastronomia nos retiramos a la cama porque por la mañana se incorpora el quinto miembro de la expedición: Ricardo! Pues sí, el tío se ha unido así, directamente! y es que resulta que anteayer, cuando escribí la primera entrada, recibo su llamada y me pregunta “Dani, ¿tú has escrito esto?” y le digo “sí”, y me suelta “pues venga, dime cómo va a ser que me apunto”, y aquí está. Acabamos Chema y yo de recogerlo en la estación de autobuses, a la cual ha llegado después de viajar durante toda la noche (6 horas de viaje de Oviedo a Irún), así que también hemos aprovechado para madrugar, escribir esta entrada y ahora, tras desayunar, partimos hacia Beauvoir-sur-Mer. Pero recordad: tranquilamente, muy tranquilamente…
Un saludo a tod@s!!
Bien amigos. Hemos dicho muchas veces que nos fiábamos de la gente de Japón. Los que habéis ido en otras ocasiones sabéis que son gente seria y responsable. Y además viajábamos a más de mil kilómetros del lugar de la alarma nuclear (o sea, como si eso pasara en Andorra y nosotros estuviéramos en Sevilla, aproximadamente). En todo caso, en las últimas horas (de echo a falta de menos de 12 horas de la salida del vuelo hacia Pekín) el Ministro de Asuntos Exteriores nipón recomendó no viajar al país, y aunque la Organización Mundial de la Salud no vio problemas para viajar a Japón (evitando, obviamente, las zonas afectadas) pues no tuvimos a menos que, si nos fiábamos antes de sus noticias, fiarnos ahora también. Este hecho también tranquilizó a nuestras familias y amigos, aunque todas las personas que allí nos quieren mucho (hablamos del dojo de Kumano, en Shingu) estaban dispuestas a cuidar de nosotros y nos mantenían perfectamente informados de la situación (que era de completa normalidad). También sopesamos que probablemente yendo allí les cargaríamos de un trabajo extra por el hecho de tener que estar pendientes de nosotros, así que seríamos más una carga que una ayuda.
Así pues, tras todo esto, si no podemos ir a Japón, pues al menos apoyaremos todo lo posible dentro de nuestras posibilidades al Dojo Kumano Juku. Esto significa que mañana jueves Diego Sensei, Xisco Sensei, Chema Sensei y un servidor nos vamos a Beauvoir-sur-Mer a ver a Tasaka Sensei, que como todos sabéis es secretario de Kumano Juku y profesor destacado de la escuela. Es un viaje que nos apetece mucho porque estaremos como en familia, ya que siempre nos han tratado, desde la primera vez, estupendamente, y aunque ya hacía un par de años que no íbamos debido a la apretada agenda, sí es cierto que echamos de mucho de menos a Áxel Sensei y a todo su grupo, con los que siempre lo pasamos en grande.
Pues nada, que empezamos otra “pequeña aventura” llenitos de alegría y emoción, porque sabemos que, aparte de que en cada viaje a Beauvoir sacamos muchas cosas positivas de Tasaka Sensei, nos lo vamos a pasar genial
Un saludo a tod@s!
Los días 10, 11, 12 y 13 de Marzo se está realizando en el Centro Aikido Mallorca (dojo C.A.M.) – Kumano Juku España, un curso de Aikido dirigido por el profesor: Diego Espinosa, 5º Dan Hombu Dojo. Este curso se caracteriza por ser un curso de despedida, ya que el 17 de Marzo de 2011 Diego se marcha algo más de un mes para practicar en Japón en el dojo de Kumano Juku, con el maestro Anno Motomichi (8º Dan Hombu Dojo), el cual era discipulo directo de Hikitsuchi Sensei (10º Dan directos del fundador del Aikido Morihei Ueshiba).
Este curso se caracteriza por la fluidez de movimiento (Kimochi) y por la profundización de la búsqueda del camino del Aikido (DO).
(sábado 22 de enero de 2011)
Un nuevo día comienza y lo primero que hacemos es decidir que no pasaremos una noche más en ese hotel, así que aceptamos la invitación de Juan y de sus compañeras, que amablemente ya nos habían preparado las habitaciones pensando que la primera noche nos quedaríamos a dormir en su casa. Tras ello vamos a desayunar con Álvarez. Su mujer nos había preparado un estupendo desayuno basado en leche (ah!, en el Congo TODA la leche es en polvo. Las vacas son cosa de ricos), té, café, tortilla francesa con cebolla, pan con mantequilla y/o quesitos y unas magdalenas pequeñitas increíblemente buenas. El mejor desayuno desde que salimos de España (y mejor que algunos que hacemos allí). Increíble. Qué manera de disfrutar.
Vamos visitando a autoridades, directores y mandatarios de toooodos los ámbitos de la sociedad de Owando y del Departamento de Le Cuvette. Hemos ido de un lugar a otro caminando bajo el sol, que hoy no sé qué pasa que no calienta (lo pilláis, no?) y tras doce o trece horas de visitas, compromisos, presentaciones, fotos, charlas, explicaciones y agradecimientos, y después de haber visitado por fin la Escuela (detalle en artículo posterior), recogemos las maletas y nos vamos a casa de los compañeros cubanos.
Como nos contó Juan la noche anterior (que vino a visitarnos al hotel y charlamos un rato mientras tomábamos una cervecita) se hospedan en una casa que presta el ministro de EconomÌa Pierre Moussa para los cooperantes médicos cubanos.
Nos quedamos impresionados de la casa del ministro. Como resumen antes de las fotos: 6 habitaciones, 2 salones, terraza dando la vuelta a la casa, dos televisiones de plasma, aire acondicionado en salones y habitaciones, un cuarto de baño en cada habitación y uno común (todos con ducha, lavabo, etc.). Imaginaos el contraste. Por más hacer, menos molestar, y porque el roce hace el cariño, decidimos emplear sólo una habitación, que para el caso nos sobra.
Y aquí viene la segunda alegría del día: una cena estupenda (arroz “congrís” (típico de cuba), muslitos de pollo acompañados de una salsa muy buena, agua fresquita y de postre, mango) y por si todo esto fuera poco, una ducha de agua caliente. Espectacular (además de ser la primera desde que salimos de casa). Sin embargo (y aunque la casa tiene parabólica y se ve TVE Internacional), no parece haber mejor conexión de datos, así que lo único que podemos hacer es intentar subir los dos vídeos que habíamos estado haciendo… No ha habido éxito, así que a ver si mañana hay más suerte.
Saludos desde el Congo!
(haremos una entrada dedicada a la visita de la Escuela, para que sepáis pormenorizadamente cómo va el proyecto. Saludos!)
(viernes 21 de enero de 2011)
Hoy partimos hacia Owando, y para ello nos levantamos a las 05:30 de la mañana. Arreglamos maletas y sobre las 06:00 llega el Padre Amable. El cielo está oscuro, y mientras cargamos el equipaje en el coche que nos acompañará a la estación, los charcos van ganando espacio a la tierra, que queda sustituida por una mezcla de barro y piedra haciendo las calles difícilmente practicables. Junto al Padre Amable viene Monsieur Firmin, relaciones públicas de la Fundación Granda-Rodríguez que nos acompañará a Owando, y la presidenta de dicha Fundación Madame Agatha, que no quería dejar pasar la ocasión de conocernos.
A las 07:15 llegamos a la “estación” y seguimos sin poder librarnos de la lluvia y el barro (olvidaros de que la estación tenga techo o esté asfaltada). Entre una maraña de gente que nos mira como intentando averiguar qué hacemos aquí, logramos meter las maletas en el autocar. A medida que nos van llamando (por orden de preferencia según la antelación con la que has comprado el billete), subimos a un autocar con cincuenta plazas, asientos de sesenta centímetros y un millón de olores. Y aquí es donde pasaremos las próximas ocho horas, con la salvedad de las paradas que el chófer va haciendo en el camino para que la gente realice sus necesidades, cosa que hacen sin ningún tipo de pudor en medio de cualquier trozo de campo entre kilómetros y kilómetros de nada y de camino terroso, arenoso y abrupto. Avanzamos viendo multitud de “poblados” a la orilla de la carretera viviendo en la más absoluta pobreza. No sabemos muy bien qué hacen ahí, y le preguntamos al Padre Amable. Nos dice que la idea de crear esos nuevos asentamientos es que en un futuro vaya viniendo más y más gente y llegue a ser un sitio importante, un pueblo estructurado. Sin embargo, la “habitualidad” con que están montados (algunos a escasos cinco kilómetros de separación) hace parecer que más que buscar vivir en comunidad buscan vivir en soledad, pues deciden empezar de cero “un poco más allá” en vez de aunar esfuerzos en crear algo estable. Supongo que es algo que sólo bajo su mentalidad y cultura puede entenderse. Y respecto a los niños… bueno, dice el Padre Amable que si la familia tiene algún pariente que viva cerca de algún colegio éste tiene la obligación de acoger al niño en periodo escolar… y si no, pues nada.
Más o menos a mitad de camino llegamos a Gamboma, un pueblo completamente atestado de gente por todas partes, la mayoría con puestos ambulantes a pie de carretera que casi “luchan” entre ellos a empujones para acercarse a venderte algo. Piña, mango, mandioca (os sonará más como “yuca”), carne fría, carne caliente, corazón de res o cordero (el “anticucho” peruano), frutas y verduras que no puedo distinguir, crédito telefónico, bebidas… casi cualquier cosa puedes comprar en Gamboma… si te da tiempo, claro, pues el autocar sólo te presta un par de minutos para que admires el pueblo y hagas todas las compras necesarias para las siguientes cuatro horas. Luego simplemente arranca y se marcha. Lo demás es problema tuyo.
Continuamos con el camino, acompañados de un calor casi insoportable, chorreando literalmente de sudor (la mayoría de las ventanas del autocar no se abren), cuando el Padre Amable nos dice “ahora viene la parte mala. Es un trocito de unos cincuenta kilómetros que está peor que lo demás”. No sabíamos si prestarle más atención a “parte mala” o a “trocito de unos cincuenta kilómetros”. Así que decidimos hacerlo a lo primero: “¿¡¿Parte mala?!? ¿¡Y lo de ahora qué era?!”. El Padre Amable ríe a carcajadas y dice “No no! Lo de ahora no era tan malo!”… Increíble. Pero tenía razón. El siguiente “trocito” se hace a una media de 25 kilómetros por hora (siendo generosos), serpenteando entre los baches y agujeros, mucho (pero mucho) más agresivos que los anteriores. El autocar se tambalea de parte a parte, nos cruzamos con camiones… No pasaremos… Pasamos. El equipaje de mano que está sobre nuestras cabezas cae, golpea a la gente. Un niño (para más detalle, el de delante de nosotros), se orina en el suelo, a los pies del asiento, sin que su madre haga nada para evitarlo. Como nosotros tampoco podemos evitar que nuestros pies se mojen y pisen el charco el resto del camino. En algunos momentos parece que el autocar va a volcar, pero los conductores son realmente expertos y se conocen la carretera palmo a palmo. La mayor parte del tiempo estamos “a ralentí”, dejando caer el autocar en los agujeros, que más que baches parecen cismas entre dos caminos diferentes…
Pero todo pasa, y al final, llegamos a Oyo. Oyo es un pueblecito muy pintoresco, bonito, bien cuidado con respecto a todo lo demás (aunque tampoco se libra completamente de la suciedad, ni mucho menos). Tiene luz las veinticuatro horas, aceras y algunas marcas viales, y tiene pinta de ser más o menos grande pero tranquilo. Aquí realizamos la última parada, y emprendemos el resto de viaje (unos ciento treinta kilómetros aproximadamente) por una carretera espectacular, recién asfaltada, nueva… En la que sólo nos cruzamos con tres coches y dos camiones. No entendemos por qué asfaltan una carretera en la que pasan cuatro vehículos cada dos horas pero dejan en un estado lamentable la carretera que va al norte desde la capital, por la que continuamente circulan vehículos de todo tipo… Pero lo importante es que tras todo esto conseguimos el objetivo: estamos en Owando.
Saludos, o como si dice en lingala (lengua propia de los congoleños): mbote.