Cogidas por la espalda
"Para las cogidas por detrás hay que entrenarse en la técnica marcial haciendo funcionar el alma del cuerpo como si fuese una personalidad que posee los miembros de nuestro cuerpo. La finalidad del ataque por detrás es sensibilizar el espíritu para hacerlo funcionar.
Si alguien ataca por detrás, en cualquier momento, tenéis los ojos detrás, y la ventana del corazón está completamente abierta en todo el cuerpo. Incluso durante un ataque inesperado vuestra espalda debe funcionar con sensibilidad y vivacidad, en armonía con el cuerpo del alma.
Coger por detrás supone también un gran peligro para el atacante; en este momento es evidente que el que será cogido está abierto, esta abertura produce en el corazón del atacante una especie de abertura. Por ello el que va a atacar por detrás corre el riesgo de cometer errores inesperados. Hay que vigilarÖ" (Budo no Renshuu, 1931).
Así el maestro Morihei Ueshiba indica claramente la finalidad del ataque por detrás. Así revela toda su importancia: sensibilizar el espíritu para hacerlo funcionar.
Pero es OíSensei quién lo explica, y lo hace a su nivel, que no es el nuestro. No obstante es importante conocer estas indicaciones del fundador porque, como siempre, será el guía severo y valioso en la búsqueda de la disciplina. Esa es al menos mi opinión, y es así como trabajo.
Afortunadamente esta situación de estudio es también benéfica en los niveles que podemos percibir.
El ataque por detrás facilita primero la aplicación del principio "no mirar al compañero". En efecto el compañero está detrás de nosotros y no podemos verle. No mirarle es fácil porque, en esta situación hay que hacer un esfuerzo para verle. Es al revés que en los ataques frontales, donde hay que hacer un esfuerzo para no verle. En el entreno, esta diferencia tiene su importancia.
Esta situación nos obliga luego a confiar en las reacciones espontáneas de nuestro cuerpo porque no es posible prepararse: el compañero está detrás, y es imposible saber cuando atacará; hay que confiar en el cuerpo.
En realidad hay un doble beneficio: a nivel de la propia gestualidad: Es más difícil de realizar que en un ataque frontal; pero será más fácil darse cuenta si nuestro cuerpo la asimila bien o no.
Pero es sobretodo en el nivel de la búsqueda del Aikido que esta situación muestra todo su interés. El verdadero Budo, a dicho OíSensei, es el entreno de la fuerza de atracción. Una de las condiciones para conseguirlo es no mirar al compañero. Pero también he explicado basándome siempre en las indicaciones del fundador, que era necesario empezar la técnica antes de la acción del compañero (el principio de no esperar); y también he demostrado que la aspiración solo puede hacerse si el compañero tiene la posibilidad de hacer un atemi mientras yo hago la técnica (el principio de no estar abierto).
Pero si el ataque por detrás facilita el estudio de no mirar dificulta en cambio el principio de no esperar. Intentar resolver esto nos conduce al camino del Aiki. Podemos entrenarnos a ser conscientes del compañero, a estar siempre atentos para poder reaccionar ante su ataque. Pero entonces ya no aplicamos las indicaciones del fundador; tomamos otro camino, aquel en el cual todo ser humano es un enemigo en potencia.
Por el contrario, cuando, respetar y profundizar las enseñanzas de Morihei Ueshiba, descubrimos al entrenarnos que la única solución es no ser conscientes del compañero, es decir, olvidarlo; y cuando el cuerpo quiere moverse, dejarlo actuar. Gracias a este estudio nos acercamos a la situación de abandono. Abandonarse en el sentido de olvidarse para entrar en comunicación con el ritmo exterior, y dejar que el cuerpo actúe gracias a esta comunicación.
OíSensei dice que hay que unir nuestro ki al ki del Universo. Pero esta unión solo puede hacerse con un cierto abandono de nuestro cuerpo, de nuestra personalidad.
El ataque por detrás, gracias a sus dificultades puede ser un buen estudio para empezar a plantearse todas estas cuestiones e intentar resolverlas.
Al llegar a este nivel en la búsqueda son fundamentales la sinceridad y la exactitud de la acción del compañero. De ahí la importancia de las indicaciones de OíSensei en lo referente a los errores que el atacante no debe cometer.
Gerard Blaize Sensei
7º Dan Aikikai
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