Yokomen
(Ataque en el lado de la frente).
En su primer libro, Ejercicios de Budo (1931) el fundador del Aikido nos precisa el origen del ataque yokomen.
"Para hacer la demostración de este movimiento, hay que, con el sable (ken) en guardia alta en el lado, retirar el pie izquierdo, y luego cortar al frente.
A partir de esta guardia también hay que aprender a retirar el pie izquierdo, cortar el tronco al sesgo de izquierdo a la derecha, luego avanzar de nuevo el pie izquierdo, cortar remontando de derecha a izquierda, dar vuelta con todo el cuerpo y cortar al enemigo por detrás. El ataque yokomen se ha concebido a partir de estas técnicas de sable". (Ejercicios de Budo, 1931 p.78).
Es importante recordar estas explicaciones para comprender el origen del ataque y la manera de atacar. Sobretodo cuando el "ataque" se hace con la mano desnuda, la posición de la mano, la coordinación pies, manos en la acción propiamente dicha y la colocación del cuerpo al final de la acción deben quitar al compañero la posibilidad de reaccionar con un atemi.
Pero se plantea una cuestión: ¿por qué un ataque a mano desnuda? Tiene, es verdad, pocas posibilidades de funcionar. Además, en nuestra época, no corresponde ya a los verdaderos ataques a mano desnuda, salvo circunstancias excepcionales. Entonces, ¿es realmente el estudio del yokomen? La respuesta pertenece a Hikitsuchi Michio Sensei; "no se trata de aprender el ataque. Hacer yokomen, es visualizar la energía que viene del cielo y cortarla. Se sensibiliza así al compañero con esta energía gracias a la cual realiza un movimiento".
¿Por qué insistir entonces en la necesidad de efectuar correctamente el ataque según las reglas del combate? Primero porque sólo la verdad de un acto y su exactitud en una situación determinada permiten aprender porqué y cómo hay que moverse. Justifican la técnica. Si por ejemplo, el compañero ataca en yokomen y esta en situación de recibir un atemi sin que yo esté en peligro, moverme para hacer de todos modos la técnica no tiene ningún sentido con respecto a las reglas del combate. Basta entonces hacerle un atemi y si me obligo a pesar de todo a hacer una gestualidad, enseño a mi cuerpo una manera equivocada de actuar con respecto al estudio que he empezado.
Después, tal y como ya he explicado, gracias a la existencia de los actos, al rigor de cada uno en el ejercicio, aparecen los problemas. Buscar que solución, respetando estrictamente las enseñanzas del maestro Morihei Ueshiba a nivel práctico nos vemos obligados a pensar sobre las enseñanzas que da a nivel espiritual. A este nivel, según el fundador, se manifiesta una sola energía de amor. Por ello hay esta contradicción inherente al Aikido: los actos, con respecto a una situación de combate, deben ser exactos. Pero, paradójicamente, detrás de cada acto hay en el camino para penetrar en un mundo en el que no existe el combate.
Si se respetan las reglas que se describen en este libro, el entreno demostrará que esta contradicción es solo aparente.
Durante el entreno, el compañero debe pues colocarse en la posición para hacer yokomen. Entonces visualiza como "un aire" que viene del cielo y penetra en sus dedos. Con esta sensación "cortara" al otro con la mano. La reacción de algunos practicantes confirma los efectos de esta visualización y anima a seguir en este sentido.
Por ello, "la entrada por el interior" en el ataque yokomen es un buen ejercicio para familiarizarse con esta sensación de "aire" que viene a "cortar" y que obliga a moverse.
Pero esta búsqueda debe llevarse a cabo en todas las maneras de desplazarse; en este estudio sobre el yokomen será el camino para empezar primero la técnica, antes de la acción del compañero.
Gerard Blaize Sensei
7º Dan Aikikai
0 Comentarios encontrados | Añadir comentario
(1-0/0)